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jueves, 17 de febrero de 2022

¿Ser amiga o amigo de mi hij@?

Como mamá o papá es común escuchar: – “No puedes ser amigo de tu hijo”, “Tienes que ponerle límites” -, pero, ¿realmente la amistad está peleada con la educación?

La amistad es ese afecto desinteresado que compartimos con otra persona, y que nace y se fortalece con el trato. Algo que las madres y los padres viven con sus hijas e hijos desde que nacen.

Toda niña o niño necesita tener un vínculo seguro mediante el cual reciba cariño, cuidado, protección y amor, es decir, un buen trato; condiciones que se dan en la verdadera amistad. Cuando la educación en casa incluye estas condiciones, se dota a niñas y niños de habilidades que les ayudarán a afrontar las adversidades de la vida y salir adelante teniendo nuevos comienzos, es decir, a ser resilientes, y así a sobrevivir en las etapas más decisivas de su vida: la infancia y la adolescencia.

Generalmente, se piensa que la amistad no es compatible con la educación porque existe la creencia de que “para educar bien hay que poner límites y reglas”, sin embargo, un verdadero amigo te aconsejará siempre lo que sea mejor para tu bienestar, algo que también hacen las madres y los padres, y que no contradice la función de los límites sanos (proteger y dar seguridad a niñas y niños). Al contrario, podrás comprenderlos mejor y conectarte con lo que sienten, lo que piensan, lo que hacen, lo que viven.

Aquí cinco pasos para crear esa conexión con tus hijos:

  1. Haz conexión contigo mismo: Respira profundamente tres veces, concentra tu atención en lo que estás sintiendo en tu cuerpo, en tus emociones y en tus pensamientos; y en el mensaje que envías con tu lenguaje corporal, es decir, con tu postura y tus gestos.
  2. Ten en cuenta siempre el contexto: Piensa en tu hija(o), en su temperamento y personalidad, en la etapa por la que está atravesando, en las situaciones que sucedieron alrededor del evento que quieras corregir o simplemente acompañar.
  3. Crea un ambiente de confianza y cercanía: Para hablar busca un espacio sin distractores que permita centrar la atención entre ustedes: su habitación, el jardín, la sala de tu casa.
  4. Escucha con atención (activa):
  • Enfoca tu atención en tu hija(o): Observa lo que te quiere decir con su postura, con sus gestos, con su tono de voz (lenguaje corporal).
  • Inicia la conversación: Haz alguna pregunta con tono de curiosidad, sin juzgar, como: – ¿Qué ha pasado aquí?
  • Escucha sin interrumpir y sin cuestionar: Dale importancia y valida lo que expresan, es real lo que están
  • Comprende: Entiende la necesidad que hay detrás de su conducta, pero recuerda, ¡cuidado con los juicios! Todas nuestras acciones llevan una intención, aún sin darnos cuenta. Ayúdalos a descubrirla y aceptarla. Por ejemplo: – Te interesa mucho eso, ¿verdad?
  • Sé empático: Identifica tus emociones mientras escuchas y percibe las suyas, trata de recordar si alguna vez viviste algo similar y coméntalo: – Creo que a mí también me hubiera gustado -, – Lo mismo me pasó cuando…
  1. Re dirige: Ahora que lograste la conexión es momento de hablar de los límites en casa. Puedes decir algo como: – Entonces, ¿qué hay de lo que habíamos acordado? Seguramente recibirás algún gesto de tristeza, frustración o enojo como respuesta. Otra frase puede ser: -Hoy no hiciste caso a los límites, pero sé que la próxima vez sí lo harás, ¿verdad?
  2. Enfócate en soluciones: Ayuda a tu hija(o) a encontrar una forma de reparar la situación (no te pierdas en sermones y explicaciones, se aprende más con la experiencia). Cuida que la solución sea congruente con la situación (consecuencia lógica). Cuando las situaciones lo permitan abre la puerta a encontrar juntos una solución, poner un límite, por ejemplo: – ¿Cómo quieres solucionarlo? Seguramente te dará más opciones.
  3. Si como mamá o papá reflexionas sobre esto, puedes darte cuenta de los tratos que recibiste en la infancia. Recordar y agradecer los buenos tratos, y sanar tus experiencias de maltrato a través de los vínculos amorosos, te aportará recursos para formar una verdadera amistad con tus hijas e hijos.

Fuente: http://guardianes.org.mx/publicaciones/ser-amiga-o-amigo-de-mis-hijos/

martes, 7 de julio de 2015

Cómo ayudar a tus hijos a afrontar el fin de curso y los exámenes.

Junio es un mes de prisas, nervios… y exámenes. Llega el momento del último esfuerzo que permitirá a tus hijos acabar el curso satisfechos y, a ser posible, sin demasiadas cargas para el verano. Ellos notan la presión y durante estos días pueden tener reacciones diversas, volverse irascibles, descentrarse o perder la motivación. Te damos algunos consejos con los que podrás ayudarles a finalizar el curso con éxito.

CINCO CONSEJOS PARA AFRONTAR JUNIO CON CALMA
Hay dos reacciones típicas ante la llegada del fin de curso y el periodo de exámenes. Los niños y adolescentes más responsables mostrarán nerviosismo, miedo a fracasar y hasta rechazo a enfrentarse a las evaluaciones. En cambio, otros perderán interés, por el cansancio de todo el curso acumulado. Sea cual sea el caso de tus hijos, hay algunos consejos para reaccionar de forma adecuada que te servirán para ayudarles:
  1. 1. Aporta tranquilidad. En este periodo de ansiedad, tienes que convertirte en el pilar de seguridad y calma en el que tu hijo se apoye. Mantén la casa lo más tranquila posible, respeta su espacio de trabajo mientras está estudiando y, durante los descansos, ayúdale a desconectar y despejarse, ya sea en casa o al aire libre, para que no pase el día únicamente estudiando y centrado en los libros. Por ejemplo, es recomendable que haga algo de deporte o ejercicio también durante esta época, aunque tenga menos tiempo, porque esto contribuirá a tranquilizarle y despejar su mente.

  2. 2. Busca el equilibrio entre control y apoyo. Es importante que estés pendiente de que tu hijo estudie y prepare la última evaluación o los exámenes finales, según el caso. Pero evita presionarle o agobiarle porque puede resultar contraproducente. Puedes ofrecerle ayuda para planificar el estudio, repasar algún tema o área que le resulte más complicada y practicar juntos preguntas y respuestas. En este post tienes ideas para enseñarle a estudiar. Escúchale y trata de ayudarle si te plantea algún problema concreto, muestra interés y conoce las fechas de cada prueba, pero no añadas más tensión a la que ya tiene que afrontar.

  3. 3. Alimenta su mente. Durante el periodo de exámenes es importante que tu hijo coma bien y tome alimentos saludables y nutritivos que no resulten demasiado pesados. Es preferible que se siente a la mesa con calma; evita que coma cualquier cosa rápida mientras estudia. El desayuno, la comida y la cena pueden ser momentos de descanso perfectos para que desconecte del estudio durante un rato en familia. Su cuerpo y su mente lo agradecerán.

  4. 4. Haz que respete las horas de sueño. Aunque arañe algún minuto más al día para repasar esa última prueba final, es importante que el niño duerma las horas necesarias. El estudio nocturno no suele ser muy efectivo. Es mejor que antes de irse a la cama tenga un breve espacio de ocio, puede ver un rato la televisión o leer, y luego tomar una bebida caliente antes de ir a dormir. De este modo se meterá en la cama más tranquilo y despertará con fuerzas renovadas.

  5. 5. Si falla, anímale. Si el examen no sale bien, evita perder los nervios o reñirle. Sentaos y analizad juntos qué ha fallado: si dejó el estudio para última hora, los nervios le jugaron una mala pasada o hay carencias concretas en la asignatura. En cualquier caso, habla con el profesor o el tutor de clase para comentar los posibles problemas del niño, conocer qué aspectos debe trabajar y establecer un plan para los exámenes de recuperación o para el verano. Enséñale que fracasar es secundario; lo más importante es que sea capaz de reaccionar y solucionarlo.


Fuente: http://www.aulaplaneta.com/2014/05/27/en-familia/como-ayudar-tus-hijos-afrontar-el-fin-de-curso-y-los-examenes/#sthash.ZJJosY7P.dpuf