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martes, 12 de febrero de 2019

La motivación y la fuerza de voluntad.

¿Has intentado alguna vez perder peso, sacar un promedio de sobresaliente en un curso, que te escojan para formar parte de un equipo deportivo, o te has planteado algún otro reto personal? En caso afirmativo, es posible que, como le ocurre a mucha gente, empezaras con muchas ganas, dando lo máximo de ti mismo, pero luego perdiste parte de la motivación y tuviste problemas para volverte a motivar como al principio.

¡No estás solo!

Todo el mundo se enfrenta al difícil reto de mantener la motivación cuando desea alcanzar sus objetivos. ¡Basta con que te fijes en la cantidad de personas que empiezan dietas de adelgazamiento, pierden peso y luego lo vuelven a ganar!
Lo cierto es que replantearnos las cosas, cambiar o empezar de nuevo, por pequeña que sea la faceta de nuestra vida que queramos modificar, es algo que impone. Pero no es imposible. Con el enfoque adecuado, seguro que lo puedes conseguir

Motivarse y mantener la motivación

¿Cómo mantener la motivación y seguir avanzando hacia la consecución de un objetivo? Todo es cuestión de planificar bien las cosas, tener expectativas realistas y ser perseverante. He aquí lo que necesitas hacer:
Primero, fíjate un objetivo. Empieza anotando lo que quieres conseguir: tu meta principal, lo que deseas que se haga realidad. Por ejemplo "Quiero sacar un promedio de sobresaliente en este curso" o "Quiero perder peso para la fiesta de fin de bachillerato" o incluso "Quiero participar en los Juegos Olímpicos" son metas principales porque son los objetivos últimos que la persona desea cumplir (evidentemente, algunas metas requieren más tiempo y más esfuerzo que otras). Está bien soñar a lo grande –es la forma en que mucha gente consigue lo que desea. Lo único que debes recordar es que, cuanto más ambiciosa sea la meta que te fijes, más tendrás que esforzarte para alcanzarla.
Sé específico. Es mucho más fácil planificar y alcanzar un objetivo concreto que uno vago. Supongamos que tu objetivo es perder peso. Eso es bastante vago. Concrétalo especificando cuánto peso quieres perder, por qué y cuando deseas haberlo perdido. Eso te ayudará a planificar la forma de alcanzar el objetivo. Cuesta más y más tiempo perder 10 Kg que perder solo 3, de modo que deberás ajustar el plazo de tiempo en consonancia.
Sé realista. La gente a menudo abandona sus objetivos porque sus expectativas son poco razonables. Algunos esperan perder peso y quedarse como sílfides en unas semanas en vez de en varios meses, o dejar de fumar de la noche a la mañana tras varios años de fumar como carreteros. Supongamos que quieres correr una maratón. Si intentas correr los más de 42 Km. de que consta una maratón mañana mismo sin entrenarte, es poco probable que lo logres. ¡Una persona promedio necesita un entrenamiento de cuatro meses para correr tantos kilómetros seguidos! Pero el mayor riesgo es que acabes tan agotado y te quemes tanto por el esfuerzo realizado que abandones tu sueño de correr en una maratón e, incluso, de correr en cualquier otra carrera.
Parte de la capacidad de mantener la motivación depende de ser realista sobre lo que uno puede conseguir dentro del período de tiempo que se ha fijado. Perder 3 Kg. para la fiesta de fin de bachillerato es algo factible si falta un mes para la celebración. Pero, si la fiesta es el próximo sábado, es imposible que pierdas tanto peso en tan poco tiempo. Asimismo, competir con el equipo de esquí olímpico es una meta factible si tienes 15 años y ya eres un esquiador destacado. Pero si tiene 18 y acabas de recibir tus primeras clases de esquí, el tiempo no está precisamente de tu lado.
Escríbelo. Pon tu objetivo específico por escrito. Luego vuélvelo a escribir. Una y otra vez. Las investigaciones muestran que escribir un objetivo forma parte del proceso mental de comprometerse a cumplirlo. Escribe tu objetivo cada día para no pederlo de vista y para recordarte a ti mismo lo mucho que deseas alcanzarlo.
Fragméntalo en objetivos parciales. Todo cambio requiere autodisciplina. Necesitas dedicar una atención constante para no apartarte de tu propósito. Una forma de allanar el camino es dividir el objetivo en pequeños pasos. Retomemos el ejemplo de perder 3 Kg. para la fiesta de fin de bachillerato. Supongamos que dispones de un mes, de modo que tu objetivo es alcanzable. ¿Pero qué haces para alcanzarlo?
Primero, divide tu objetivo en objetivos parciales (como perder 1 Kg. a la semana durante las dos primeras semanas y luego medio kilo durante las dos semanas siguientes). Luego establece tareas específicas a realizar diariamente, como comer cinco raciones de fruta y verdura y hacer media hora de ejercicio cada día. Anótalo en un calendario o agenda para que puedas llevar un registro de tus logros parciales.
Si tu objetivo es participar en una maratón, deberás seguir un proceso similar. Supongamos que estamos en el mes de febrero y la maratón se celebra en agosto –un marco de tiempo realista para prepararte. Empieza corriendo 3 Km. y ve aumentando gradualmente la distancia. Pide a un entrenador que te ayude a fijarte objetivos parciales factibles en lo que se refiere al incremento de la distancia y que te sugiera ejercicios para mejorar el rendimiento trabajando tanto la fuerza muscular como la resistencia.
El hecho de ir alcanzando frecuentemente pequeños objetivos es algo digno de celebrar. Te transmitirá confianza, seguridad en ti mismo, ánimos y motivación para seguir haciendo dieta, corriendo o haciendo lo que te hayas propuesto hacer. De modo que recompénsate por cada objetivo parcial que vayas alcanzando.
Anota también los objetivos parciales para poder hacer un seguimiento de lo que necesitas hacer, registrar los logros parciales a medida que los vayas cumpliendo y disfrutar sabiendo que te vas acercando a la gran meta. (El hecho de escribir los pasos específicos tiene otra ventaja –si notas que te flaquea la voluntad, puedes echar un vistazo a tu lista para comprobar el camino que ya llevas andado, animarte y reorientarte).
Comprueba tus progresos. Ahora que has dividido tu objetivo en una serie de objetivos parciales, comprueba tus progresos cada día.
Cuando cumplas un objetivo parcial, márcalo en tu lista. Dite a ti mismo: "Bueno, ya he perdido 1,5 Kg. ¡Ya estoy a mitad de camino para lograr mi objetivo!" Recompénsate con algo que te prometiste cuando te fijaste el objetivo. ¡Saborea el éxito! Y luego piensa en cómo vas a lograr el resto de tu objetivo: "¿Ahora cómo voy a conseguir perder el kilo y medio que me falta sin recuperar lo que ya he perdido?"
Si tienes un resbalón o te falla la voluntad, vuélvete a comprometer con tu objetivo. Si tienes un resbalón, no tires la toalla. Perdónate a ti mismo y organiza un plan para volver a retomar el camino que te llevará a tu objetivo. Date unas palmaditas en la espalda por el camino que ya llevas andado. No te machaques ni seas demasiado duro contigo, independientemente de lo que te hayas desviado del camino que te habías trazado. La mayoría de la gente tiene algún resbalón cuando intenta introducir algún cambio en su vida –es una parte natural del proceso.
El hecho de escribir las tareas diarias y los objetivos parciales también ayuda en este punto, porque, si llevas un registro de tus progresos, enseguida te darás cuenta cuando tengas un resbalón, lo que te hará más fácil retomar el camino hacia tu objetivo. Y sabrás exactamente cuándo te has salido del camino. De modo que, en vez desanimarte y decirte: "Nunca lo consigo cuando me propongo perder peso", puedes decirte a ti mismo: "No estoy perdiendo peso porque no he seguido mi programa dietético y de ejercicios diario.”
¿Y si tienes un resbalón tras otro? Pregúntate a tu mismo si estás realmente comprometido con tu objetivo. Si la respuesta es afirmativa, vuélvete a comprometer -y ponlo por escrito. El proceso de escribirlo todo también te puede ayudar a descubrir si estás o no realmente comprometido con un objetivo. Por ejemplo, tal vez estés más “enganchado” a la fantasía de ser una estrella del deporte que a la realidad de “sudar” para lograrlo.
Tómate los traspiés y resbalones como lecciones o recordatorios de por qué estás intentando hacer un cambio. Si te sales del plan trazado, no lo interpretes como un fracaso sino como una oportunidad para aprender algo nuevo sobre ti mismo. Supongamos que tu meta es no pelearte tanto con tu hermano o hermana. Tal vez aprendas que es mejor decir: "Ahora no puedo hablar sobre eso" y tomarte tu tiempo para tranquilizarte cuando notes que estás empezando a perder los estribos.
Mantén una actitud positiva. Imagínate o sueña cumpliendo tu objetivo: luciendo el vestido que te compraste para la fiesta de fin de bachillerato con tu esbelta figura, o marcando el gol de la victoria en la final de fútbol. La imaginación ayuda a no perder de vista lo que uno está intentando lograr. Ayuda mucho creer que es posible. Y también podrás recuperar tu imagen mental cuando te flaquee la voluntad o sientas que te falta motivación.
El pensamiento positivo y el lenguaje interno también son buenos aliados de la motivación, al favorecer la adopción de una actitud positiva. Dite a ti mismo: "Merezco sacar un promedio de sobresaliente en este curso porque he hincado los codos" o "Seguro que me sentarán bien los pantalones cortos este verano. ¡Estoy siguiendo mi programa de ejercicios y mi dieta de adelgazamiento!"
Búscate un compañero. Otro gran estímulo es encontrar gente que te apoye y anime. Búscate un compañero para entrenar con él, un amigo que también quiera perder peso o alguna persona que se haya propuesto un objetivo similar al tuyo para que os podáis apoyar mutuamente. Poder contar con alguien que comparte tu objetivo puede marcar la diferencia cuando te falle la voluntad –como cuando tengas que levantarte para correr a primera hora de la mañana.
Si no estás obteniendo el apoyo y los ánimos que necesitas de la gente que te rodea, tal vez necesites tomarte un respiro de una amistad en concreto y rodearte de personas que quieran ayudarte a alcanzar tu objetivo. Por ejemplo, si vas cada jueves a casa de un compañero para estudiar juntos al salir de clase, pero últimamente a tu amigo le ha dado por poner la televisión, enviar mensajes de texto o colgarse del teléfono ignorando tus ruegos de que es hora de estudiar, ha llegado el momento de cambiar de compañero de estudios. No podrás centrarte en tu objetivo si tu amigo no comparte ese objetivo –o, todavía peor, intenta alejarte de él. Busca otra persona que comparta tus objetivos y que se haya marcado un camino similar.

¡No tires la toalla!



Poner fin a un comportamiento insano o aprender a hacer algo nuevo y emocionante, a fin de cuentas, no es más que asumir la responsabilidad de nuestras vidas. Encontrar la motivación para hacerlo no es necesariamente fácil pero siempre es posible. Puedes mantener la motivación anotando tus objetivos, perseverando en el plan que te traces y recordándote a ti mismo qué te llevó en un principio a fijarte ese objetivo. Los cambios son emocionantes. ¡Si no, la vida sería muy aburrida! ¡Buena suerte en la consecución de tus objetivos!
Fuente: https://kidshealth.org/es/teens/motivation-esp.html?WT.ac=ctg

martes, 7 de julio de 2015

Aprender en casa: ¿cómo motivar a tus hijos?

Interesarse por lo que hacen tus hijos, hablar con ellos, pedir que colaboren en las tareas de casa o volcarse en sus estudios son actitudes que fomentan un buen clima familiar y al mismo tiempo ayudan a mejorar el aprendizaje y el rendimiento escolar. Así lo afirma Ramon Casals, catedrático de Matemáticas, profesor de instituto y autor de Prevenir el fracaso escolar desde casa, obra en la que asegura que Lo que se vive en casa condiciona de manera importante la vida escolar de hijas e hijos”. Según Casals, el gusto de los niños por el estudio mejora hasta un 20 % si los padres ponen interés en lo que hacen sus hijos, y un 7 % si el clima familiar es favorable.

En este sentido, el autor advierte a las familias que es muy importante que sus hijos se sientan atendidos. No se trata de estar encima las 24 horas del día, pero sí de fijarse en cuáles son sus carencias para ayudarles en situaciones concretas y proporcionarles las herramientas necesarias para que puedan solventar el problema

Es cierto que en muchas familias la falta de tiempo influye en la atención que reciben los hijos, pero Casals asegura que cualquier actividad puede impulsar el esfuerzo escolar si se plantea como un reto. Por otro lado, recuerda que proporcionar un ambiente de trabajo y un lugar adecuado para el estudio es fundamental para conseguir su concentración. Asimismo, insiste en “retirar las tecnologías que le distraen: televisión, móvil, consolas y, si tiene que utilizar el ordenador para sus tareas, controlar el uso de Facebook o Youtube, porque suele suceder es que los que van peor en los estudios coinciden con los más adictos al Facebook o al WhatsApp”.

Hoy por hoy, la situación económica de muchas familias impide que los hijos puedan disponer de profesores particulares o asistir a actividades extraescolares de refuerzo con la intención de mejorar el rendimiento escolar. Sin embrago, es cierto que desde casa y adoptando ciertas actitudes, esas mismas familias pueden colaborar en gran medida en la mejora del aprendizaje de sus hijos y en la transmisión de determinados valores fundamentales. A continuación te proponemos algunos consejos para ayudar a tus hijos en las tareas escolares y conseguir motivarlos en el aprendizaje. 


CONSEJOS
1- Busca un lugar adecuado para el estudio. Un ambiente relajado y correcto es imprescindible para asegurar la concentración de tu hijo a la hora de estudiar o hacer los deberes. Es recomendable que se le adjudique un espacio concreto en la casa y que él mismo lo reconozca como su lugar de trabajo. Lo ideal es que esté lejos de elementos de distracción como la televisión o la consola de vídeojuegos. También es recomendable que tú mismo dispongas en la casa de un rincón de trabajo donde trabajar o leer el periódico. De esta manera, tu hijo reconocerá ese espacio como lugar de concentración y no le resultará extraño disponer de uno propio.

2- Dialoga con tus hijos sobre las cuestiones escolares y aspectos del ámbito personal. Al mismo tiempo que se sienten escuchados, entienden que su papel es importante dentro de la familia, lo que refuerza su autoestima y su motivación para la vida diaria.

3- Recurre a recursos interactivos onlineBuscar en internet juegos y ejercicios es una buena manera de que practiquen en casa. Existen muchos recursos interactivos en la red que pueden ayudarles en el aprendizaje y resultarles muy motivadores, dada su condición de nativos digitales. En aulaPlaneta, por ejemplo, dispones de cientos de recursos online destinados a todas las asignaturas escolares que puedes utilizar en casa con tus hijos. Si resuelves las actividades con ellos, ese puede ser un buen momento para interesarte por su destreza digital.  Si  ellos mismos te enseñan el manejo tecnológico del recurso mientras realizan una actividad, sentirán que valoras su conocimiento en este ámbito.

4- Fomenta la lectura. La lectura es imprescindible en el desarrollo de un niño, así que es bueno que lean en casa y se acostumbren a ello. Puedes proponer que lean libros de texto sencillos o con temáticas que les motiven para que les atraiga la lectura. Crear un ambiente de lectura en la familia también ayuda. Por ejemplo, si tu hijo te ve leyendo, él también lo hará porque asimilará que esa acción es importante. Después de la lectura, puedes hacerle preguntas sobre su contenido para que desarrolle su comprensión lectora.

5- Habla con el profesor. Mantener relación con los profesores y pregúntales sobre tu hijo. Los profesores pasan muchas horas con los jóvenes y saben cuáles son sus carencias o virtudes. Es una manera más de conocer a tu hijo y ayudarle en lo que necesite.

Fuente: http://www.aulaplaneta.com/2013/05/08/en-familia/aprender-en-casa-como-motivar-a-tus-hijos/#sthash.4jB7yxrQ.dpuf

Cómo ayudar a tus hijos a afrontar el fin de curso y los exámenes.

Junio es un mes de prisas, nervios… y exámenes. Llega el momento del último esfuerzo que permitirá a tus hijos acabar el curso satisfechos y, a ser posible, sin demasiadas cargas para el verano. Ellos notan la presión y durante estos días pueden tener reacciones diversas, volverse irascibles, descentrarse o perder la motivación. Te damos algunos consejos con los que podrás ayudarles a finalizar el curso con éxito.

CINCO CONSEJOS PARA AFRONTAR JUNIO CON CALMA
Hay dos reacciones típicas ante la llegada del fin de curso y el periodo de exámenes. Los niños y adolescentes más responsables mostrarán nerviosismo, miedo a fracasar y hasta rechazo a enfrentarse a las evaluaciones. En cambio, otros perderán interés, por el cansancio de todo el curso acumulado. Sea cual sea el caso de tus hijos, hay algunos consejos para reaccionar de forma adecuada que te servirán para ayudarles:
  1. 1. Aporta tranquilidad. En este periodo de ansiedad, tienes que convertirte en el pilar de seguridad y calma en el que tu hijo se apoye. Mantén la casa lo más tranquila posible, respeta su espacio de trabajo mientras está estudiando y, durante los descansos, ayúdale a desconectar y despejarse, ya sea en casa o al aire libre, para que no pase el día únicamente estudiando y centrado en los libros. Por ejemplo, es recomendable que haga algo de deporte o ejercicio también durante esta época, aunque tenga menos tiempo, porque esto contribuirá a tranquilizarle y despejar su mente.

  2. 2. Busca el equilibrio entre control y apoyo. Es importante que estés pendiente de que tu hijo estudie y prepare la última evaluación o los exámenes finales, según el caso. Pero evita presionarle o agobiarle porque puede resultar contraproducente. Puedes ofrecerle ayuda para planificar el estudio, repasar algún tema o área que le resulte más complicada y practicar juntos preguntas y respuestas. En este post tienes ideas para enseñarle a estudiar. Escúchale y trata de ayudarle si te plantea algún problema concreto, muestra interés y conoce las fechas de cada prueba, pero no añadas más tensión a la que ya tiene que afrontar.

  3. 3. Alimenta su mente. Durante el periodo de exámenes es importante que tu hijo coma bien y tome alimentos saludables y nutritivos que no resulten demasiado pesados. Es preferible que se siente a la mesa con calma; evita que coma cualquier cosa rápida mientras estudia. El desayuno, la comida y la cena pueden ser momentos de descanso perfectos para que desconecte del estudio durante un rato en familia. Su cuerpo y su mente lo agradecerán.

  4. 4. Haz que respete las horas de sueño. Aunque arañe algún minuto más al día para repasar esa última prueba final, es importante que el niño duerma las horas necesarias. El estudio nocturno no suele ser muy efectivo. Es mejor que antes de irse a la cama tenga un breve espacio de ocio, puede ver un rato la televisión o leer, y luego tomar una bebida caliente antes de ir a dormir. De este modo se meterá en la cama más tranquilo y despertará con fuerzas renovadas.

  5. 5. Si falla, anímale. Si el examen no sale bien, evita perder los nervios o reñirle. Sentaos y analizad juntos qué ha fallado: si dejó el estudio para última hora, los nervios le jugaron una mala pasada o hay carencias concretas en la asignatura. En cualquier caso, habla con el profesor o el tutor de clase para comentar los posibles problemas del niño, conocer qué aspectos debe trabajar y establecer un plan para los exámenes de recuperación o para el verano. Enséñale que fracasar es secundario; lo más importante es que sea capaz de reaccionar y solucionarlo.


Fuente: http://www.aulaplaneta.com/2014/05/27/en-familia/como-ayudar-tus-hijos-afrontar-el-fin-de-curso-y-los-examenes/#sthash.ZJJosY7P.dpuf

miércoles, 24 de junio de 2015

Frases que hay que decirles a l@s hij@s.

Ocurre que además del clásico “muy bien“ a veces no sabemos qué más decirle a nuestros hijos para expresarles nuestro apoyo y confianza en ellos y ¡hay que hacerlo! Después de todo nuestras palabras les permiten comprender que los amamos, los entendemos y los aceptamos. La psicóloga Ekaterina Kes redactó una lista de frases que puedes usar para comunicarte con tu hij@.  
Comprende su esencia y dilas con tus propias palabras, esto es solo un bosquejo. Muy importante: No olvides decirle ”Te amo“. Esa es la principal.

Mostrarle tu confianza

  • “Confío en ti”.
  • ”Creo en ti“.
  • ”Respeto tu decisión“.
  • “No es tan fácil, pero sé que podrás lograrlo”
  • “Estás haciendo lo correcto“.
  • ”Entiendes bien lo que pasa”
  • “¿Cómo lo lograste?”
  • ”¡Enséñame cómo lo haces!“.
  • ”Lo haces mejor que antes, estás mejorando aún más“
  • “Me parece que lo haces bien”.
  • Reconocer el esfuerzo y/o el sufrimiento

    • ”Veo que trabajaste mucho para lograrlo“.
    • ”Veo que te esforzaste mucho, sigue así“.
    • “Te esforzaste y te salió muy bien”
    • “Me gusta como lo haces“
    • ”Me imagino cuánto tiempo tardaste en hacerlo, así se hace”
    • “¡Sé cuánto te esforzaste para lograrlo!”
    • “Has debido planearlo muy bien para que resultara algo tan bueno“
    • ”Tus esfuerzos se recompensaron con un buen resultado, te felicito“

Agradecer por el tiempo que han pasado juntos

  • “El tiempo que pasamos juntos es muy importante para mi”.
  • ”Ya estoy esperando a que juguemos mañana“
  • ”Eres alguien interesante”.
  • “Me gustó mucho jugar contigo”.
  • “Estoy feliz de tenerte cerca“.
  • ”Me siento muy bien a tu lado”.
Agradecer por la ayuda o contribución
  • “Muchas gracias por haber....(cuando es algo positivo)“.
  • ”Gracias por lo que hiciste”.
  • “Gracias por tu ayuda”.
  • ”Gracias por entenderlo“.
  • ”Eso me ayuda mucho, te lo agradezco“.
  • “Eres un muy buen ayudante”
  • ”Gracias a tu ayuda tardé menos en acabar“.
  • ”Como me ayudaste ahora todo está limpio“.

Describir lo que ves

  • “¡Wow, qué limpia está tu habitación!”
  • “¡Que bien que la cama esté tendida!“
  • ”¡Que colores tan vivos los que usas!”
  • “¡Veo que te has esforzado mucho!”
  • “¡Tú mismo lo hiciste, te felicito!“

Describir lo que sientes

  • ”Me gusta mucho hacer esto contigo!“.
  • “Me siento feliz de estar en casa”.
  • ”Creo que somos un equipo“.
  • ”Me gusta oirte decir eso”.
  • “Estoy feliz de tenerte”.
  • “Me siento muy bien cuando me ayudas”.

    • Fuente: http://genial.guru/padres-e-hijos/50-frases-que-hay-que-decirles-a-los-ninos-581/

martes, 17 de diciembre de 2013

No te rindas nunca

 "Nuestra mayor gloria no es no fracasar nunca, sino volver a intentarlo cuando fracasamos".  Confucio

No te rindas nunca. Si fracasas vuelve a intentarlo. La persistencia y la constancia son dos claves del éxito en el estudio. Debes mentalizarte para ello. Tienes que demostrarte a ti mismo que "tienes madera". Si aplicas diariamente una dosis de persistencia y constancia triunfarás.
Estas claves de éxito han sido aplicadas por muchos antes que tú. Muchas personalidades tuvieron en común no rendirse ante la adversidad. ¿Acaso crees que aquellos que triunfan han caminado hacia el triunfo por un lecho de rosas?
  • El XXVI Presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln pasó a la historia como el que unificó a una gran nación y abolió la esclavitud. Pero antes de esto, de joven fue a la guerra como capitán y volvió soldado; seguidamente fracasó en su intento de ser un hombre de negocios; como político fracasó en su primer intento para formar parte del Congreso, fue derrotado también en su intento de ser senador dos veces y de ser vicepresidente en 1856. Nunca hubiera llegado a ser Presidente si en cualquiera de sus fracasos hubiera tirado la toalla.
  • Sigmund Freud fue abucheado cuando presentó sus ideas a la comunidad científica europea ¿se rindió?. No; volvió a su oficina y siguió escribiendo...
  • Charles Darwin escuchó de su padre decirle que él "no servía nada más que para coger perros y ratas". En su propia autobiografía Darwin llegó a decir: "Era considerado por mis profesores y por mi padre un chico ordinario, bastante por debajo de la media intelectual". ¿Se rindió? No; claramente evolucionó hacia el éxito...

  • El gran inventor Thomas Edison fue advertido por sus profesores de que era "demasiado estúpido" para aprender cualquier cosa. Incluso lo despidieron de sus dos primeros empleos por "no ser productivo". Como inventor hizo más mil intentos fallidos antes de hacer funcionar la bombilla eléctrica. Cuando un periodista le preguntó que cómo se había sentido al fracasar con anterioridad mil veces. Edison replicó, "Yo no he fracasado 1.000 veces. Fueron mil pasos hasta la invención de la bombilla".
  • Albert Einstein no habló hasta que tuvo cuatro años y no empezó a leer hasta los siete. Sus padres pensaron que tenía alguna incapacidad. Uno de sus profesores llegó a describirlo como "mentalmente lento, poco sociable y siempre perdido en sus tontos sueños". La Zurich Polytechnic School rechazó su admisión. No se rindió y acabó sorprendiendo al mundo como una de las inteligencias más soberbias de la humanidad de todos los tiempos.
  • Louis Pasteur fue un mediocre alumno en sus estudios de pregraduado sólo alcanzó en química el 15º puesto de un total de 22 alumnos. ¿Se desanimó?. De haberlo hecho muchas vidas no se hubieran salvado y la Química habría perdido una de sus mejores mentes.
  • Michael Jordan fue separado del equipo de baloncesto de su universidad. M. Jordan comento en una ocasión: "Yo he fracasado una y otra vez en mi vida. Esa es la razón por la que he triunfado".

  • Walt Disney fue despedido por un editor de periódicos por "su falta de imaginación y no tener nuevas ideas". Antes de construir Disneyland quedó varias veces en bancarrota. De hecho, el Parque fue rechazado por la ciudad de Anaheim. No se rindió...
  • Sidney Poitier, en su primera prueba, el director del casting le soltó: "¿Por qué no paras de hacer perder el tiempo de la gente, vas fuera y te dedicas a ser lavaplatos o algo así? Años después Poitier confesó que fue en ese preciso momento en el que decidió dedicarse toda su vida a ser actor.
  • Charlie Chaplin fue inicialmente rechazado por Hollywood porque sus pantomimas fueron consideradas una "tontería".
  • El joven Beethoven prefería interpretar sus propias composiciones que mejorar su técnica con el violín. Su profesor le llamó "un inutil como compositor". Y seguro que recuerdas que Beethoven escribió cinco de sus grandes sinfonías cuando estaba completamente sordo.

  • Piccaso. Un galerista de arte rechazó dar refugio a Picasso cuando este le pidió si podía recoger sus pinturas desde fuera para protegerlas de la lluvia.
  • Van Gogh solamente vendió una pintura durante su vida a la hermana de uno de sus amigos por 400 francos (aproximadamente unos 30 €). Esto no fue ningún inconveniente para que Van Gogh no se rindiera y acabara de completar más de 800 obras.
  • Pablo Casals a los 95 años fue entrevistado por un joven periodista que le preguntó: "Mr. Casals, usted tiene 95 años y es el más grande violonchelista que jamás ha existido. ¿Por qué todavía practica más de 6 horas al día?" Pablo Casals le respondió: "Por que creo que estoy haciendo progresos".
  • Steve Jobs, Presidente de Apple y unos de los mitos de las computadoras personales y de iMac, iPod, MacPro o el iPhone. Steve no llegó a acabar sus estudios universitarios. En el garaje de sus padres adoptivos partiendo él y su amigo Steve Wozniak llegaron a crear uno de los iconos mundiales de la computación: Apple. Cuando la empresa rozaba el mayor éxito fue "despedido", pese haberla creado él. Empezó nuevamente con proyectos que demostraron su creatividad, tenacidad, capacidad hasta lograr de nuevo la presidencia de Apple veinte años después. Desde 1997 la dirige en una nueva etapa con proyectos de éxito mundial. En este tiempo ha vencido un cáncer de páncreas para el que le diagnosticaron sólo seis meses de vida.

Fuente:  http://como-estudiar.estudiantes.info/2007/09/no-te-rindas-nunca.html